• Image 01
    • Art direction
      • Peace revolution
    • Documentaries
      • Greek Rock Revolution
      • Hebron: Narrative Warfare
      • Still Tibet
      • Indonesia, Endless Wonderland
      • Harapan Project
      • Architecture Murcia Awards
      • Quanimpa
      • Panela
    • Photography
  • Mr. Challenge Films Logo
    • Creative Writing
      • The Magic Is Out There
      • La Magia Está Ahí Fuera
    • Humanitarian
      • Tibet
      • Mongolia
      • Dominican Republic
      • Nepal
      • Indonesia
      • Peru
    • Music videos
      • Fumez - Fire
      • Soneto V
      • Ekhayá
      • El Vagamundo
  • La Magia Está Ahí Fuera Menu icons
    • - El Síndrome del Viajero Solitario
    • - No, no somos iguales
    • - ¿Y si te dijera que te quiero?
    • - Suspiros de Camboya
    • - Irse de Vacaciones Vs. Viajar
    • - ¿Por qué dejamos de hacernos preguntas?
    • - El auténtico valor del tiempo
    • - Los Lagos de la Certeza
    • - La justa sabiduría del Lama
    • - Infinito
    • - Si no existieran los idiomas
    • - Los Pilares del Positivismo
    • - Autostop, filosofía de pulgar
    • - La Importancia de Luchar por lo que Sueñas
    • - La Revolución de la Mujer Jirafa
    • - Un Retrato a la Tolerancia
    • - El Amor
    • - Fantasía
    • - La Dulce Divagación de lo Imposible
    • - Cualquiera Otros Dos
    • - La Magia Está Ahí Fuera
    • - El lugar donde habitan tus deseos
    • - Estimada Nostalgia: 'Gracias, pero adiós'
    • - 2 días al límite
    • - ...y caminando encontré el camino
    • - La eterna condena del inconformismo perpetuo
    • - Filosofía mundana de alta mar
    • - Sexo
    • - La ancestral y sapiente Ley del Yin y el Yang
    • - Gracias Tiempo
    • - Mi Héroe Anónimo
    • - Anoche soñé contigo
    • - Hora de la guerra, la Guerra por el Planeta
  • La eterna condena del inconformismo perpetuo

    01/11/2016

    ¿Por qué desear lo que no tienes en lugar de apreciar lo que has conseguido con tu esfuerzo?

    Al pasar unos días en comunidades que viven algo al margen de la sociedad en la que nos desenvolvemos, descubres con consternación la facilidad que tienen sus componentes para sonreír y contentarse sin la necesidad de adquirir constantemente bienes materiales o realizar actividades apasionantes. La inconformidad a menudo se relaciona con la habilidad de no estar nunca satisfecho con unos resultados obtenidos y esforzarse siempre por dar y conseguir algo más, lo cual es una cualidad indudablemente positiva, pues es la capacidad de auto-crítica lo que nos impulsa a crecer y mejorar tomando como punto de impulso nuestros propios errores. Sin embargo este escrito se centra en “inconformidad” como actitud cotidiana respecto a la vida, es el sentimiento que nos recorre al no estar nunca satisfechos, pues inmediatamente después de adquirir o alcanzar algo deseado ya estamos ansiando otro algo que aún se escapa de nuestro control.      
    Cada vez son más lo que coinciden en que el actual modelo de sociedad nos lleva en un rumbo totalmente equivocado y la clave de la felicidad no reside en poseer mucho éxito o riqueza, pues al final lo que define nuestro estado de ánimo no es lo que poseamos o consigamos, sino nuestra actitud hacia ello. Atrás quedan días donde los niños pasaban las horas jugando con pequeñas bolas de cristal, trozos de cuerda o correteando por las calles protagonizando algún tipo de juego con reglas confusas recién creado por su tierna imaginación mientras sus padres paseaban o compartían conversación en un bar con el simple pretexto de pasar tiempo con sus amigos. Los regalos esporádicos suponían dosis extra de jovialidad inesperada y no una obligación protocolaria guiada por el calendario comercial diseñado por las principales corporaciones capitalistas. Hoy en día todo nunca es suficiente y siempre queremos más, mermamos nuestra capacidad de valorar la magia de un instante por ansiar lo que aún se escapa de nuestro alcance, vivimos muy a nuestro a pesar sufriendo la eterna condena del inconformismo perpetuo.

     

    Hoy en día todo nunca es suficiente

     

    Imagina que lo tuvieras todo, que fueses la persona con más éxito del planeta y que consiguieras cumplir todas tus metas y aspiraciones. ¿Serías entonces feliz? No necesariamente. Ahora trata de visualizar que fueses capaz de valorar el lado positivo de cada situación, el encanto de cada instante y lo especial y genuino de cada persona, desarrollando la capacidad de adaptarte a los contratiempos venideros y llegando a la conclusión de que no eres lo que tienes sino lo que sientes. En este caso, ¿serías feliz? Difícilmente se podría responder negativamente a esta pregunta. Está demostrado, es mucho más eficiente centrar nuestros esfuerzos en valorar lo que tenemos que en suspirar por lo que ansiamos, sobre todo porque la felicidad es un valor congénito del presente, pues en el futuro es siempre como mucho una suposición.    
    El hecho de desear tantísimo posesiones materiales irremediablemente conlleva el efecto de que al adquirir un bien inmediatamente éste pierde gran parte del valor que le estimábamos durante todo ese tiempo en el que tanto lo deseábamos. Ya lo tengo, ¿ahora qué? Para llenar ese hueco intuitivamente comenzamos a desear algo más grande, más pequeño, más ligero, más moderno o más antiguo, pero definitivamente algo que tenemos la certeza de que si lo poseyéramos nuestra vida sería superior. Esta tesitura se da también con las situaciones; anhelamos la compañía de ciertas personas o deseamos con demasía momentos con los que a menudo fantaseamos, tal vez estar en un determinado lugar que nos resulta espectacular o asistir a un evento que sentimos que el resto de nuestra vida sería incompleta en caso de perdérnoslo, sin embargo si se da el caso de que conseguimos vivir dichas situaciones rara vez son tan buenas como esperábamos. ¿Por qué? Expectativas adulteradas. Si eres un amante empedernido de las manzanas enormes pero te has dejado convencer por alguien que predica que hay algunas piezas del tamaño de una vaca, si lograras encontrar una manzana de medio metro de diámetro te sabría a poco, aunque probablemente estés saboreando el ejemplar más colosal en la historia de su especie. Pero la auténtica pregunta es, ¿para qué quieres una manzana tan grande?

     

    Un hecho palmario es que cuanto más tenemos, más queremos. Afortunadamente esta conducta es tan anti-natural como inefectiva, por lo que disponemos de una fórmula irrefutable para romper esa condena antes de que se convierta en eterna: reconectar con nuestros instintos naturales. ¿Quieres ser único? Sé tú mismo, no necesitas nada más. Desconfía de gurús y libros de autoayuda, que los mensajes de maestros y profesores te hagan reflexionar y no obedecer y, sobre todo, no permitas que nadie te diga lo que tienes que hacer para ser feliz. Tiende la mano a tus corazonadas más punzantes, exponte a lo increíble, explora tus propias emociones y sal ahí fuera a buscar la magia. Entonces tal vez, logres romper la eterna condena del inconformismo perpetuo y re-descubras que en la capacidad de apreciar, valorar y amar lo que nos rodea radica el auténtico secreto de la felicidad.

     

    ¿Quieres ser único? Sé tú mismo, no necesitas nada más.

     


    Mr.Challenge Films